A veces pienso quién

A veces pienso quién

 

A veces pienso quién, quién estará viviendo ronco mi juventud

con sus mismas espinas, liviano y vagabundo,

nadando en el oleaje de las calles horribles, sin un cobre,

remoto, y más flexible: con tres noches radiantes en las sienes

y el olor de la hermosa todavía en el tacto.

 

Dónde andará, qué tablas le tocará dormir a su coraje,

qué sopa devorar, cuál será su secreto

para tener veinte años y cortar en sus llamas las páginas violentas.

Porque el endemoniado repetirá también el mismo error

y de él aprenderá, si se cumple en su mano la escritura.